A principios
de año, la sonda internacional Cassini,
que orbita Saturno, causó conmoción
al detectar géiseres en el polo sur de
Enceladus. Los científicos conjeturaron
que las erupciones eran causadas por lagunas
de agua poco profundas existentes justo bajo
la superficie helada.
Una opinión alterna publicada en el
número que salió a circulación
ayer en la revista Science propone que masas
de hielo enterrado, no agua líquida,
son responsables por la emisión de
las enormes columnas debido a un cambio tectónico
súbito en la corteza, lo que causa
grietas por las que escapan hielo y gas.
El estudio no menciona si podría existir
agua líquida en otras partes de la
luna, dijo la autora principal Susan Kieffer,
catedrática de astronomía de
la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign,
y que ha estudiado los géiseres de
la Tierra y los de las lunas de Júpiter
y Neptuno.
“No enfocamos esto intentando demostrar
la inexistencia de agua líquida”,
dijo Kieffer, y agregó que su modelo
“no requiere el agua líquida”.
La teoría alterna demuestra que los
científicos siguen sin saber la causa
de los chorros que se elevan de Enceladus
y hasta que lo logren, es prematuro enviar
una sonda en busca de vida extraterrestre,
afirmó el astrobiólogo Bruce
Jakosky, de la Universidad de Colorado en
Boulder.
Jakosky destacó que si el agua líquida
no es fácilmente accesible en Enceladus,
no son buenas las perspectivas de vida en
esa luna.
“Ello significaría que Enceladus
no sería un lugar viable para la vida.
¡Es una gran diferencia!” escribió
en un correo electrónico.
Cassini descubrió que los géiseres
eran una mezcla de vapor de agua y partículas
de hielo que contenían cantidades significativas
de dióxido de carbono y restos de metano.
Kieffer dijo que el metano no puede disolverse
completamente en agua líquida, pero
puede existir en estructuras heladas que atrapan
agua helada y partículas orgánicas.